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obras, tanto en el campo de las letras como en el de las artes
plásticas se sumergen por completo en la realidad actual;
sin descartar, en más de una ocasión, el tema
fantástico, onírico o de corte netamente histórico.
La autora, considera que sus obras tienen vida propia y que
hablan por sí mismas; debido a ello, no necesitan explicación
o interpretación previa, como podemos ver en el siguiente
fragmento de su ensayo literario sobre la Constitución
Nacional Argentina, titulado: “Lamentaciones”.
“Desde
el momento en que el pueblo se da representantes, deja de
ser libre, deja de existir. Por eso para ustedes, señor
funcionario, las antiguas repúblicas adolecían
de un gran defecto; en ellas el pueblo tenía derechos
a adoptar resoluciones activas, que exigen algún tipo
de ejecución, cosa que es totalmente inconveniente
a sus fines. Es por ello que al pueblo lo circunscriben a
participar en el gobierno exclusivamente para elegir a sus
representantes, y de esta forma el poder queda concentrado
en pocas manos. Señor político, son tan pocos
a los que ustedes rinden servicio, que los mismos, creen pertenecer
a una raza escogida, la primera en el mundo, y que cuanto
mayor porción del mismo sea habitado por ellos, tanto
más se beneficiará la humanidad, pues anhelan
la paz y el progreso universal que va a ser realidad, según
ellos, mediante la imposición de su Gobierno Mundial”.
La Abuela Constitución
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