***LAMENTACIONES***

Por la abuela Constitución


El siguiente ensayo es una obra única en su género por varias razones. En principio, es un ensayo literario en el que se personifica a la Constitución Nacional Argentina. Hasta ahora, ningún escritor ha personificado a la Carta Magna de un país.
Tampoco, la Constitución Argentina fue tratada literariamente, y de esta forma. El monólogo alterna con los diálogos, lo que da al ensayo características particulares, ya que los escritores al tratar este género, han optado por una u otra variante.

La Autora


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Recuerdo cuando yo nací allá por el año 1853. Porque no crean que no tengo memoria; quizá, es una de las pocas cosas que aún me quedan. Como me pueden observar, aquí estoy sentada en una silla mecedora, y el sol de la tarde calienta mis manos que tejen proyectos que jamás serán oídos; mientras el pasado inunda mi mente envejecida por la esperanza del mañana que no ha sido. Y bueno¡ Que le voy hacer! Así es la vida ... Uno cree en tantas promesas cuando es joven, pero la experiencia de los años ...; en fin, nos demuestra lo contrario.
Mi madre. Sí, mi madre. Porque yo también tuve una, y nació en el año 1826. Sus ideas, eran de otra época y las tenía fuertemente arraigadas. Pero es lógico. No la critico, ella pertenecía a una generación diferente a la mía. A la mía, que ya pasó también de moda. Aunque no hay que olvidar que determinados conceptos que tenía los reformé varias veces. Los reformé es una forma de decir. Me sugirieron, mejor dicho, que los cambiara. Eso sí, mi opinión no contaba para nada. Tenía muchas cosas que decir pero..., no sé; será que soy mujer, pues solamente se acuerdan de mi a la hora de interpretarme o modificarme según sus intereses egoístas. Y sí algún deseo me conceden, se esmeran en dejarlo en la oscuridad más absoluta.
La culpa es mía, solo mía, porque fui cobarde¡ Muy cobarde! ¡Nunca hice valer mis legítimos derechos!¡ Callé, callé!...y dejé, como la mayoría de la gente, que me convencieran las palabras, que me regalen los oídos dando paso a la nefasta comodidad que nos caracteriza. Tenía miedo de luchar, lo confieso; y no por medio de las armas que las detesto, sino con la verdad que me está lacerando por dentro.
Promover el bienestar general; afianzar la justicia; asegurar los beneficios de la libertad: son lindas frases para un estribillo; pero,¿quién cree en ellas? La realidad lo demuestra a cada paso; pues vasta mirar a nuestro alrededor. Claro está, sin que ninguna bandera partidaria vele nuestros ojos. Pero..., es un imposible. Quimeras de una vieja que no sabe lo que dice. Jamás debo olvidar que la verdad dicha inoportunamente se transforma en la peor de las locuras o por lo menos, no se la toma en serio en un mundo que está tan ocupado en la mentira. Por eso que risa me da la ocurrencia que han tenido de invocar a Dios. Disculpen mi atrevimiento, pero no lo puedo evitar al pensar en nuestros gobernantes, legisladores y funcionarios que con sus actos hipócritas convierten todo esto en un catecismo infantil.
No hubiera quedado mejor luego de largo debate y estudio, como es habitual, sustituir dicha invocación por esta: invocando la protección de la primera potencia del mundo, fuente de toda razón y justicia; para poder así ordenar, decretar y establecer todo lo que deseen sus “honorables” voluntades¿ Nos les parece que es más sincero? Sé que muchos se horrorizarían de semejante idea; y sin exagerarles, me demandarían por lo que digo. Pues no vayan a creer, por error, que yo, la Señora Constitución tiene coronita; la mía es tan solo figurativa, nominal o como quieran mejor llamarle.
Desde mi nacimiento, por tradición, me han hecho profesar el culto católico apostólico romano. Pero entre nosotros, da lo mismo este que cualquier otro o quizá mejor ... ninguno; porque todos ellos “por fuera realmente parecen justos a los hombres, sin embargo por dentro están llenos de hipocresía y de desafuero”. Estas palabras, con humildad, las tomé prestadas pues reafirman lo que siento al tener ellas un sólido fundamento. Entre tanto, hay otras que sí carecen de fundamentos, y me fuerzan mediante “pactos preexistentes” a ponerlas en mi boca, para poder así manejar con más comodidad sus asuntos ¡Total, que más da!; con unos cuantos votos pueden reformarme toda o en cualquiera de mis partes como a una cosa inanimada. Y después me hablan de la garantía de mis derechos. Me lo dicen nada más que para conformarme. Pero a ellos, los gobernantes, nos les interesan ni mis derechos ni los de nadie. Hablemos, por ejemplo, del derecho a peticionar a las autoridades ¿ Qué ciudadano puede realmente hacerlo ? Un amigo o un acomodado del poder, ¿verdad? Pues uno, digo, por experiencia propia va ha pasar de mano en mano, de derivación en derivación hasta que finalmente todo queda en la nada.
En cuanto al derecho a trabajar, no quiero tocar el tema. La abrumadora cantidad de desocupados en diversas profesiones muestran con claridad la violación a este derecho que a través de mi dicen garantizar¡ Mentirosos! Tan solo me usan como un escudo ante la masa ignorante¿ Quién está protegido del despido arbitrario? Las retribuciones, ¿ son dignas y equitativas? ; sin lugar a dudas, toda condición inhumana de trabajo es un desconocimiento de la jerarquía del ser humano. Mejor no sigo, pues tendría para largo rato y no quiero reiterar lo ya sabido pero muy poco defendido por todos, incluso los sindicalistas veletas.
Con respecto a la libertad de expresión y haciendo uso a la vez de este derecho, quiero plantear lo siguiente: ¿es verdad que nosotros, los ciudadanos, podemos dar a conocer nuestras ideas o pensamientos a través de los medios periodísticos sin censura previa?... ¡ Un momentito! Hablen de a uno por favor. No ven que no entiendo nada. ¡No griten, no soy sorda! ¿Qué? Ustedes opinan que a pesar de todo ahora hay menos censura que antes. Si es así, ¿ cómo es posible esto si tales medios están condicionados?... ¡ Se quedaron mudos! ¿ Ustedes creen que no?... Me permito informarles por ejemplo, que el colonialismo utiliza dichos tentáculos para promocionar, abalar o desestabilizar, según sean sus intereses, al títere de turno que nos gobierna. De la misma forma lo hacen con otros países, que al igual que el nuestro, están bajo su dominio¿ No perciben el énfasis que le da el periodismo a las elecciones presidenciales que se efectúan en el país del Norte? Sin olvidar, claro está, la alharaca que hacen cada vez que “nuestro presidente”se entrevista con el señor feudal de alguna potencia extranjera.
¿Acaso no se dan cuenta que los medios de comunicación , por mandato del poder político, cumplen la función de dique de contención de la verdad?¿Y el apoyo incondicional que le dan, no a la libertad de prensa, sino a la libertad de empresa?...¡Siguen mudos! ¿ A ninguno de ustedes, ciudadanos, se les ocurre nada?...¿Qué pretenden? ¿ Que piensen por ustedes, y así dejarse manipular las mentes por los medios formadores de opinión? ¿Qué cosa dijeron a coro?...¿ Que los argentinos somos así? ¿ Así cómo ?¡ Basta!
No me hagan hablar de más. No ven como nos atiborran de estúpidos lemas: “Siempre con la gente”,“periodismo independiente” ,“solo la verdad”, etc. Creo que todo esto, muestra con claridad, adonde ha ido a parar nuestra
libertad de expresión ¿Cómo? ¿Usted no lo comprendió? Discúlpeme. Pensé por un momento que no lo había entendido¡ Qué susto me dio!
¿Y la seguridad social ? Esperen un momentito, pues voy a limpiar mis anteojos. Miro hacia la derecha ... nada. Miro hacia la izquierda y ..., nada otra vez. No se..., debe ser que pasó tan rápido que ni la pude ver. Pienso que a ustedes les habrá sucedido lo mismo, pues no la veo por ningún lado. Entre tanto, ¿dónde está el carácter de irrenunciables de los beneficios inherentes a ella, cuando proceden a quitarlos en forma arbitraria por orden directa del FMI? Corresponde señalar primeramente , que las sumas se perciben en virtud de un derecho adquirido legal y legítimo que emana de mí. Esto no es una donación, ni una limosna, sino un deber inherente al Estado Nacional el garantizar, dicha seguridad social, a la ciudadanía. En segundo término, el comportamiento delictivo que tienen a través del establecimiento de leyes y decretos opresivos, junto a los manejos “burrocráticos”, que ejercen con la finalidad de malograr nuestros beneficios. Nos imponen gestiones administrativas que duran meses y aun años ; visitas repetidas a las oficinas públicas para realizar trámites interminables y así, cobrar sumas que no alcanzan a cubrir las necesidades mínimas de una persona. En suma, son todas estas cosas un atentado contra la dignidad humana,¡ un verdadero genocidio! Más claro imposible. Loca tal vez, pero beoda ... ¡No, no! ¡Viuda no! Be- o-da o borracha, todavía no estoy.
De pensar que desde mi nacimiento se cree con ingenuidad en la abolición de la esclavitud, y no se dan cuenta que es tan solo de palabra pero no de hecho. Antes de que yo naciera el mantenimiento de los esclavos se efectuaba por sus amos en forma completa; en cambio ahora han logrado de manera eficaz que ellos se mantengan así mismos. No obstante, hay que reconocer que dicho procedimiento es más práctico y económico. Sobre todo para los amos¡ Perdón! Para los preeminentes que le han concedido a los esclavos, convertirse en ciudadanos y ser iguales ante ley; ley del dinero y del poder: “ tanto tienes tanto vales” ¿ Acaso no existen las prerrogativas? Entonces que son los fueros que detentan los funcionarios, el nepotismo, los sectores de lujo en las cárceles, las jubilaciones de privilegio, las fianzas, la desigualdad en las cargas impositivas, la indiferencia que se tiene hacia la salud pública y las posibilidades, para pocos, socio-educativas ¿ No son todas estas cosas beneficios para una casta política y oligárquica? Sin descartar desde luego, que en todo este estofado van prendidos como garrapatas sus amigos partidarios ¿Qué se pude decir ante tanta inmundicia moral? ... Bueno, no hay que ignorar que aquí la gran mayoría de la gente es amante de la poesía ; pues anduvo , anda y andará a verso.

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